Estudiantes de la Universidad de Florida hallaron en 2025 una vasija de cerámica completa del siglo XVII en el yacimiento de la Misión San Francisco de Potano, en Gainesville.
Un hallazgo que no tiene precedente para el equipo
La pieza fue desenterrada durante prácticas de campo arqueológico a principios de este año. Gifford Waters, conservador de colecciones de arqueología histórica del Museo de Historia Natural de Florida, señaló que es la primera vez en su carrera que trabaja con un equipo que saca a la luz una vasija completamente intacta en una excavación terrestre.
«Es algo muy singular. Normalmente, encontramos objetos rotos y desechados», indicó Waters. «Uno no deja atrás cosas que aún se pueden usar, así que ¿por qué lo pusieron en un pozo a propósito?», agregó el especialista, quien imparte el curso de campo junto con Charles Cobb, curador de arqueología histórica del mismo museo.
Incluso cuando una pieza se entierra completa, explicó Waters, la presión del suelo o las alteraciones del terreno suelen quebrarla con el paso de los siglos, lo que hace aún más excepcional el estado de conservación del objeto.
La misión donde convivieron potanos y un fraile español
El yacimiento conserva indicios de una cocina del siglo XVII, la residencia de un fraile y el poblado Potano que la rodeaba. En 1585, los Potano, un grupo del pueblo Timucua del norte de Florida, se trasladaron a la zona tras ser expulsados por fuerzas españolas. En 1606, el gobierno español envió a un fraile para fundar la misión, una de las primeras de más de 100 misiones católicas establecidas ese siglo para sostener el dominio español en Florida.
En su momento de mayor ocupación, la aldea habría reunido a unos pocos cientos de habitantes potano y a un solo europeo: el fraile. La misión quedó abandonada en 1706 y sus rastros permanecieron ocultos hasta que comenzaron a aflorar artefactos en la década de 1950.
Más de 7,000 artefactos recuperados desde 2006
Desde 2006, arqueólogos y estudiantes han recuperado más de 7,000 artefactos en el sitio, en su mayoría cerámica indígena. También han aparecido cuentas de vidrio, herramientas de piedra, clavos y huesos de animales de tortuga, pescado de agua dulce y pavo.
«Lo que más nos revela no son solo los artefactos, sino también la evidencia de actividades. No son solo los artefactos en sí, sino su ubicación en el yacimiento, su distribución y con qué actividades estaban asociados lo que nos cuenta la historia», precisó Waters.
La vasija apareció en una posible estructura militar
La pequeña vasija fue hallada dentro de una estructura de construcción española, aunque su función no está del todo clara. Los registros del sitio indican que una pequeña guarnición de soldados llegó al lugar a comienzos del siglo XVIII ante el aumento de incursiones británicas contra misiones, por lo que esa estructura pudo haber servido como cuartel. Esa hipótesis se apoya en el hallazgo cercano de la mira trasera de un fusil y la placa lateral de un mosquete.
Los arqueólogos estiman, por la profundidad y ubicación de la pieza, que probablemente se elaboró durante el siglo en que funcionó la misión. Sin embargo, el estilo no resulta familiar para los especialistas y su uso exacto sigue sin aclararse.
Los recipientes de cocina suelen presentar una capa interior de residuos quemados y carbón. Como esta vasija no tiene esos restos, el equipo descarta que se haya usado sobre el fuego. Las leves marcas de quemadura en el exterior, detallaron, pudieron originarse durante su fabricación o al colocarla cerca del fuego para calentar porciones individuales.
Una segunda vasija apunta a intercambios con otras regiones
Poco después del primer hallazgo, los estudiantes sacaron a la luz fragmentos de una vasija mucho mayor y distinta, con superficie rugosa y una composición que no encaja con las tradiciones alfareras locales. El equipo sospecha que pudo llegar por intercambio con comunidades de San Agustín o de la actual Jacksonville, o que la llevó un residente recién llegado con prácticas propias.
«Durante los últimos años de esta misión, personas de distintas partes de Florida y nativos americanos de diversas zonas se asentaron en el yacimiento y sus alrededores. Es realmente fascinante observar estas diferencias y conexiones en los artefactos», concluyó Waters.





