Se revela la verdadera historia detrás de ‘Bohemian Rhapsody’
Noticias

Se revela la verdadera historia detrás de ‘Bohemian Rhapsody’

Siento2.5hace 13h

Un nuevo libro revela que Freddie Mercury escribió en 1968 el primer verso de «Bohemian Rhapsody» y llamó al fragmento «The Cowboy Song» antes de que la canción tomara su forma definitiva.

El verso de guerra que nunca llegó a grabarse

Antes de «Mama, just killed a man», Mercury imaginó una letra distinta: «Mama, there’s a war began / I’ve got to leave tonight». Así lo revela A Life in Lyrics: The Official Creative Legacy of Freddie Mercury, un libro firmado por el cantante junto a Mary Austin, su expareja y confidente. La obra llegó a las librerías el 5 de septiembre, fecha en que Mercury habría cumplido 80 años.

El material se basa en cuadernos y bocetos musicales hallados en la casa londinense del cantante tras su muerte en 1991. Esos documentos exponen las múltiples versiones previas por las que atravesaron incluso los temas más reconocibles de Queen.

El origen del verso que sí sobrevivió se remonta a 1968, cuando Mercury estudiaba diseño gráfico en el Ealing Art College. La línea le sugirió una historia del Viejo Oeste, razón por la que llamó de manera informal al fragmento inconcluso «The Cowboy Song».

¿Queen o «Build Your Own Boat»?

La búsqueda de identidad no se limitó a las letras. Austin recuerda haber presenciado una reunión temprana en la que los músicos debatían el nombre de la banda. Mercury propuso Queen, mientras el guitarrista Brian May ofreció una alternativa: Build Your Own Boat.

Consultada sobre su preferencia, Austin se inclinó por la opción de May. «Freddie sonrió pero no dijo nada», escribe. «Desde entonces me he preguntado si aquello fue una especie de prueba; si fue así, sospecho que no salí muy bien parada».

«Mongolian Rhapsody»: el título que quedó tachado

Años después de iniciar la composición, Mercury consideró brevemente otro nombre para el tema. En una de sus páginas manuscritas aparece tachado «Mongolian Rhapsody», reemplazado por «Bohemian Rhapsody». Otro inicio descartado decía «Time for goodbyes now / Is this reality?».

La frase «Nothing really matters to me», que terminaría siendo célebre, apareció temprano en las notas de Mercury, antes de que decidiera su ubicación final en la canción. Páginas enteras se dedicaron a las densas armonías vocales de la sección operística, donde palabras como «Galileo», «Bismillah» y «Fandango» funcionaron casi como guías para las voces.

Un piano Yamaha y la influencia de Joni Mitchell

El cambio definitivo en el rumbo de la canción llegó después de que Mercury comprara el piano de cola Yamaha sobre el que compondría gran parte del tema. Austin especula que la experiencia de visitar la tienda pudo influir en el tono operístico de la pieza. «Escuchas instrumentos que se tocan, quizá música clásica en el local. No sé si de ahí surgió parte del pensamiento operístico, pero es posible», escribe.

Otras influencias rondaban a Mercury mientras la canción tomaba forma: Chopin, Mozart y Joni Mitchell. «Freddie escuchaba constantemente a Joni Mitchell», relata Austin. «Recuerdo sentir casi celos, lo cual suena ridículo ahora, pero es cierto. Joni Mitchell fue la única mujer de la que estuve celosa».

La obsesión que llegaba hasta el sueño

Parte del material surgió mientras Mercury dormía. Austin recuerda cómo el cantante despertaba con fragmentos de letras soñadas y se frustraba al no poder recordarlos, por lo que adoptó la costumbre de despertarse deliberadamente a mitad de la noche para anotarlos. «Estaba tan obsesionado con ‘Bohemian Rhapsody’ que incluso su sueño parecía involucrado», escribe Austin.

Esa concentración también marcó sus horas de vigilia. Durante buena parte de su relación, Austin podía interrumpir a Mercury mientras componía y él aceptaba con gusto una pausa. Pero al trabajar en este tema, «ni siquiera se inmutó cuando entré», recuerda. «Estaba tan concentrado que hasta su postura parecía distinta».

200 sobregrabaciones y la cinta que dejaba pasar la luz

La intensidad se trasladó al estudio, donde la banda pasó tres semanas grabando lo que entonces fue la producción musical más costosa de la historia. Solo la sección operística requirió cerca de 200 sobregrabaciones vocales de Mercury, Brian May y el baterista Roger Taylor. Al final del proceso, algunos segmentos existían en cinta de octava generación, tan desgastada que la luz podía atravesarla.

El tema resultante, de casi seis minutos, resultaba demasiado extenso para un sencillo convencional. Los ejecutivos de EMI pidieron recortes sustanciales. Mercury se negó y abandonó la reunión.

Un disc jockey saturó la centralita con una copia anticipada

De regreso en su casa, el cantante temió «haber hundido su propia carrera y la de la banda», escribe Austin. Encontró un aliado en Kenny Everett, disc jockey de la emisora londinense Capital Radio, quien recibió una copia anticipada con el entendimiento tácito de reproducirla una o dos veces. En cambio, la emitió repetidamente durante todo un fin de semana.

La centralita de la emisora se saturó con oyentes que preguntaban dónde comprar un sencillo que aún no había salido a la venta. «Bohemian Rhapsody» se publicó sin cortes en 1975 y permaneció nueve semanas en el primer puesto de las listas británicas, además de convertirse en el primer éxito de Queen entre los diez primeros de Estados Unidos.

El tema volvió a escalar posiciones tras su aparición en la película Wayne’s World en 1992, que lo llevó al segundo lugar del Hot 100 de Billboard, y nuevamente en 2018 con el estreno de la biopic sobre Mercury que llevó el mismo nombre de la canción.

¡Escucha la estación!Siento2.5