¿Será realmente buena idea un «pase sexual» con una celebridad?
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¿Será realmente buena idea un «pase sexual» con una celebridad?

Siento2.5hace 12h

La película ‘Gail Daughtry and the Celebrity Sex Pass’, estrenada este viernes, explora qué pasa cuando una pareja cumple el acuerdo imaginario de acostarse con una celebridad.

Una premisa absurda que llegó a Sundance

La cinta debutó en enero en el Festival de Cine de Sundance con buenas críticas. Fue dirigida y coescrita por David Wain, veterano de comedias como Wet Hot American Summer (2001) y Role Models (2008), junto al actor Ken Marino.

«Pensábamos que esto era algo con lo que las parejas bromean, pero que nunca llevan a la práctica», señaló Wain. «Nuestra premisa tan disparatada es: ¿y si sí lo hicieran?».

De Kansas a Los Ángeles tras Jon Hamm

La protagonista, Gail (Zoey Deutch), es una estilista de Kansas que sorprende a su novio Tom (Michael Cassidy) en pleno acto con Jennifer Aniston —quien se interpreta a sí misma— luego de que ambos habían acordado ese pase libre. Destrozada, Gail viaja a Los Ángeles con su mejor amigo Otto (Miles Gutierrez-Riley) para «empatar el marcador» con su propio amor platónico famoso: Jon Hamm.

En su misión, Gail recibe la ayuda de un empleado de una agencia de talentos (Ben Wang), un paparazzi obsesionado con fotografiar a Hamm (Ken Marino) y John Slattery, excompañero de Hamm en Mad Men, quien interpreta una versión cobarde y venida a menos de sí mismo. Wain indicó que los papeles de Hamm y Aniston fueron escritos específicamente con la esperanza de que ambos actores aceptaran reírse de sí mismos.

La raíz cultural del concepto

La participación de Aniston resulta especialmente simbólica: fue el episodio de Friends de 1996 —donde Rachel y Ross debaten una lista de celebridades con quienes podrían acostarse con el consentimiento de su pareja— el que ayudó a popularizar el concepto. El tema ganó más notoriedad con la película Hall Pass (2011), de los hermanos Farrelly.

Una encuesta realizada el año pasado entre 2,000 británicos, publicada por el tabloide Daily Star, reveló que una cuarta parte de las parejas consultadas tenía un acuerdo de ese tipo, mientras que más de la mitad consideró que hablar de celebridades que les atraen es señal de una relación saludable. En esa misma encuesta, Hamm no encabezó la lista: fue superado por Brad Pitt y George Clooney, mientras que Margot Robbie y Blake Lively fueron las más mencionadas entre las mujeres.

Expertos advierten sobre los riesgos reales

Carrie Cole, directora de investigación del Instituto Gottman, fue directa: «Creo que es una mala idea». Cole recordó el caso de una pareja que acordó una excepción a su relación monógama con una persona no famosa. «Cuando realmente ocurrió, aparecieron todo tipo de sentimientos de dolor», precisó. «Se sintió como una traición a los compromisos que habían asumido».

La psicóloga Alexandra Solomon, profesora de la Universidad Northwestern, se mostró algo más abierta. Según explicó, esas conversaciones pueden ser inofensivas o incluso excitantes siempre que «exista una base suficiente de seguridad emocional en la relación». Solomon añadió que centrar esos deseos en una celebridad, y no en alguien cercano, crea una «seguridad basada en la distancia», ya que el encuentro es muy poco probable que llegue a ocurrir.

El propio Wain resumió su postura con una advertencia final: «No le des de verdad un pase libre a tu pareja, a menos que estés dispuesto a afrontar las consecuencias».

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