El secreto mejor guardado de Tim Curry: Los tres discos de rock que desafiaron a Frank-N-Furter
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El secreto mejor guardado de Tim Curry: Los tres discos de rock que desafiaron a Frank-N-Furter

Siento2.5hace 16h

Para la gran mayoría del público, la voz de Tim Curry empieza y termina con el estribillo de «Sweet Transvestite».

Es comprensible. Interpretar al Dr. Frank N. Furter en The Rocky Horror Picture Show no fue solo un papel; fue un fenómeno cultural que dejó una huella indeleble.

Pero tras cantar en corsé, medias de red y taconazos, la pregunta obligada para el actor británico siempre fue: ¿qué se hace después de semejante entrada?

Tras confirmarse su fallecimiento a los 80 años en su casa de Los Ángeles, el mundo recuerda sus múltiples papeles en el teatro y el cine.

Sin embargo, pocos recuerdan que, entre 1978 y 1981, Curry intentó construir una carrera musical en solitario que dio como fruto tres álbumes injustamente olvidados.

Tres discos y un giro de 180 grados

Su debut en el estudio llegó en 1978 con Read My Lips, un proyecto ambicioso e íntimo con el que buscó alejarse por completo de la extravagancia de Rocky Horror.

Pasando del pop y el rock al reggae, las baladas y las canciones de antorcha, Curry demostró un rango vocal magnífico.

Respaldado por el productor Bob Ezrin y una banda de lujo que incluía a guitarristas como Nils Lofgren, el álbum no logró conquistar las listas de éxitos, pero sentó las bases de su propuesta.

Un año más tarde llegó Fearless, un trabajo más orientado al rock directo y con un toque teatral más cercano a su personalidad pública.

De allí surgió su sencillo más conocido, «I Do The Rock», una pieza con versos rápidos y mordaces que se anticiparon al estilo del rap y que incluso cautivó a figuras como Courtney Love.

A pesar de contar con grandes temas como «Paradise Garage», el éxito comercial masivo volvió a esquivarlo.

Su último intento fue Simplicity (1981), donde apostó por versiones impecables de clásicos de The Zombies, Squeeze y Screamin’ Jay Hawkins, acompañado por el guitarrista Earl Slick. Sin embargo, el disco tampoco logró despegar.

Quizá su potente voz teatral no encajaba con los patrones del pop de la época, o simplemente la sombra de Frank N-Furter resultaba demasiado alargada para escapar de ella.

El legado de una fuerza sobre el escenario

Aunque tras sufrir un derrame cerebral en 2012 el actor pasó sus últimos años alejado de las grandes giras y en silla de ruedas, su energía en vivo quedó registrada para la historia.

Grabaciones de la época, como su presentación de 1979 en el programa alemán Musikladen, muestran a un artista entregado por completo al rock, acompañado de bandas de primer nivel y desplegando un magnetismo electrizante.

Tim Curry nunca volvió a grabar un álbum de estudio después de 1981.

Sin embargo, para quienes se aventuran más allá del fenómeno de medianoche y las medias de red, sus discos de los años 70 permanecen como una joya oculta de la música: la prueba de que su talento no tenía límites cuando decidía tomar el micrófono.

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