Hubo un tiempo en que un joven Tim Curry asistió a una función en el Her Majesty’s Theatre de Londres a finales de los años 50.
Viendo al elenco original de West Side Story, sintió una chispa inconfundible, la certeza absoluta de haber encontrado su vocación.
Décadas más tarde, al escuchar el álbum de esa producción de Broadway, el actor recordaría siempre el motivo exacto por el cual decidió entregar su vida a los escenarios.
Aquel joven británico no solo se convirtió en actor, sino en el rostro de la película de culto más grande de la historia: The Rocky Horror Picture Show. Con corsé, medias de red y una actitud provocadora, su encarnación del Dr. Frank N. Furter —un científico loco y alienígena glamuroso— lo inmortalizó de inmediato como un ícono imprescindible del panorama LGBTQ+.
El pilar de las obras de culto
A lo largo de su carrera, Curry fue con frecuencia el punto más brillante en producciones de calidad diversa. En la miniserie IT de 1990, transformó una adaptación discreta en una pesadilla inolvidable gracias a su escalofriante interpretación del payaso Pennywise. En la película Legend, de Ridley Scott, su presencia como el imponente y demoníaco Señor de las Tinieblas sostuvo el peso del filme. Y en la comedia de misterio Clue, su trabajo como el mayordomo Wadsworth aportó una elegancia sutil e memorable en medio de un elenco brillante.
Pero detrás de la caracterización, las máscaras y las horas de maquillaje, ¿qué alimentaba la mente creativa de este camaleón? Una mirada a sus gustos personales revela el mapa sonoro que moldeó su talento.
De Ella Fitzgerald a David Bowie
Comprar el primer disco suele ser un momento de vulnerabilidad donde muchos admiten errores de juventud. Sin embargo, Curry demostró su clase impecable desde los 12 años, cuando adquirió en una tienda HMV de Croydon la versión swing de «Ev’ry Time We Say Goodbye», interpretada por Ella Fitzgerald y compuesta por Cole Porter.
Incluso sus llamados «gustos culposos» rozaban la perfección. El actor confesó su devoción por A Christmas Gift for You from Phil Spector (1963), considerado el mejor disco navideño de la segunda mitad del siglo XX y el favorito de leyendas como Brian Wilson de The Beach Boys.
Al momento de elegir a una figura que personificara la cumbre del arte, Curry no lo dudó: David Bowie. Para él, Bowie era un polímata creativo «culto y visceral, un maestro de la forma y la transformación». La constante evolución del camaleónico cantante durante los años 70 sirvió de modelo para un joven Curry, quien tomó nota de cómo fusionar el intelecto con la emoción pura en el escenario.
Desde el jazz clásico hasta la metamorfosis de Bowie y la magia del teatro musical, Tim Curry no solo interpretó personajes inolvidables: construyó su carrera absorbiendo a los más grandes, recordando siempre, con cada nota, por qué decidió subir a un escenario por primera vez.





