El 25 de junio se cumplen 17 años del fallecimiento de Michael Jackson. Su música sigue con millones de reproducciones, pero su lugar como referente activo del pop actual es debatido por expertos.
Gestión del catálogo, clave de su permanencia digital
Para Alejandro Marín, director de la emisora La X Más Música, la vigencia de Jackson no es un fenómeno espontáneo. «Esas canciones están muy bien administradas por quienes han tenido la oportunidad de hacerlo, a pesar de todas las controversias», señaló.
Marín indicó que la reactivación reciente del interés por el artista tampoco es casual. «La utilización de esas canciones en la película Michael fue sumamente clave en el fortalecimiento de ese catálogo», explicó, aludiendo al impacto directo que los productos audiovisuales generan sobre el consumo de música de archivo.
Ese comportamiento se refleja en cifras concretas: Thriller (1982) sigue siendo el álbum más vendido de la historia con más de 67 millones de copias, y su videoclip superó los 1,000 millones de visualizaciones en YouTube en 2024.
La fórmula que cruzó décadas y generaciones
Marín atribuyó parte de esa permanencia a la colaboración entre Jackson y el productor Quincy Jones. «Mezclar esa visión de jazz que traía Quincy con la visión de pop que tenía Michael en una fórmula de disco transformó la música popular», detalló, citando Off the Wall como el primer ejercicio decisivo de esa dupla.
Sin embargo, el experto subrayó que el elemento más determinante no es sonoro. «Son sus videos musicales los que han permitido cruzar esas barreras cronológicas y generacionales», afirmó, al describir el videoclip como un dispositivo de permanencia cultural que extendió el alcance del artista más allá de su época original de consumo.
Estándar histórico, no referente activo
Pese a la circulación sostenida de su catálogo, Marín introdujo un matiz central sobre la posición actual de Jackson en la industria. «No creo que Michael sea un referente tan activo; creo que ya hay otros referentes y son mucho más recientes», sostuvo.
Según el locutor y periodista, el eje de influencia del pop se ha desplazado. «Las figuras nuevas no aspiran a ser Michael Jackson. Aspiran a ser Bad Bunny, Karol G o J Balvin», precisó, marcando una distinción entre consumo masivo y referencia cultural activa.
Además, Marín advirtió sobre la fragilidad de los legados culturales en el tiempo. «La música desaparece en la medida en que sus públicos desaparecen de la Tierra también», señaló, apuntando a la dependencia generacional de cualquier permanencia artística.





