Helen Fairlamb, bióloga marina, sobrevivió a un ataque de tiburón de arrecife en noviembre de 2024 cerca de una isla al sureste de Hawái, donde practicaba buceo en apnea.
El momento en que el tiburón cambió su comportamiento
Fairlamb se encontraba bajo el agua observando un grupo de peces unicornio cuando detectó un cambio repentino en el nado del animal. «Su estilo de nado cambió por completo y se dirigió directamente hacia mí, moviéndose de manera muy eficiente, casi como una bala», relató en el programa This Morning, emitido por ITV en Australia.
El tiburón atacó la parte superior de su brazo derecho y comenzó a sacudirla. Fairlamb indicó que logró mantener la calma y aplicó técnicas de supervivencia aprendidas del surfista australiano Mick Fanning, quien sobrevivió a un ataque similar en 2015. «Golpeé las zonas sensibles —los ojos, la nariz y las branquias— y el tiburón me soltó», precisó.
80 minutos en el agua con la herida abierta
Sus compañeros la subieron a un kayak y comenzaron el traslado hacia la costa, trayecto que duró alrededor de 80 minutos. Durante ese tiempo, Fairlamb perdía grandes cantidades de sangre mientras intentaba permanecer tranquila. Sus colegas le informaron después que otros 13 tiburones se habían acercado a la zona atraídos por la sangre en el agua.
Al llegar a tierra, la bióloga comenzó a perder el conocimiento. Un equipo médico logró estabilizarla con la presión arterial en niveles peligrosamente bajos. Una aeronave cercana a la isla la transportó a un centro médico especializado, lo que fue determinante para su recuperación.
Tres semanas en cuidados intensivos y riesgo de amputación
Fairlamb permaneció tres semanas en cuidados intensivos y fue sometida a tres cirugías en el brazo. Posteriormente fue trasladada a un hospital de traumatología en Manchester, Inglaterra, donde los médicos evaluaron la posibilidad de amputarle la extremidad.
Antes de la intervención decidieron esperar para evaluar la capacidad de recuperación de su cuerpo. La bióloga conservó el brazo, aunque con pérdida de parte del músculo. Al levantar la manga durante la entrevista televisiva, explicó la magnitud de la lesión: «Hay un pedazo que falta, la mitad de mi bíceps».
No responsabiliza al tiburón y quiere volver al mar
Pese al ataque, Fairlamb señaló que no responsabiliza al animal por lo ocurrido. Explicó que los tiburones de arrecife suelen representar una amenaza mínima para los humanos y consideró que el ataque pudo estar relacionado con las circunstancias del momento.
Asimismo, indicó que el animal pudo haber sido una hembra embarazada que reaccionó para proteger su territorio. La bióloga afirmó que desea regresar al agua y que su encuentro con el tiburón no cambió su admiración por la especie ni su convicción de que estos animales cumplen un papel fundamental en el ecosistema marino.





