Alìcia Esteve Head, barcelonesa, inventó una identidad y un relato de supervivencia para infiltrarse en la comunidad de víctimas del 11 de septiembre y encabezar su principal asociación.
Una identidad fabricada para una tragedia real
Alìcia Esteve Head adoptó el nombre de Tania Head y construyó una historia según la cual había sobrevivido al colapso de la Torre Sur, donde figuró entre las 19 personas que salieron con vida. Su relato incluía detalles precisos: el rescate por parte del llamado «hombre de la bandana roja», Remy Crowther, de 24 años, el olor a cuerpos quemados y la imagen de un vestido de novia blanco como motivación para bajar las escaleras.
Aseguró además que su prometido, Dave, trabajaba en la otra torre. Con ese relato logró introducirse en los foros de internet donde los supervivientes buscaban apoyo mutuo y comenzó a ganar influencia dentro de la comunidad.
Sin embargo, Esteve Head no estuvo en Nueva York el día de los atentados, según reveló el diario español La Vanguardia tras la denuncia inicial del New York Times en septiembre de 2007.
Presidenta, guía y lobista ante el Congreso
Bajo la identidad de Tania Head, llegó a presidir la principal asociación de víctimas del 11 de septiembre y organizó visitas guiadas en el lugar de la catástrofe con largas listas de espera. El 6 de septiembre de 2006, condujo personalmente la visita inaugural del 9/11 Tribute Museum ante el entonces alcalde Michael Bloomberg, el exalcalde Rudolph Giuliani y el exgobernador George Pataki.
Además, viajó a Washington y presionó para que el Congreso aprobara fondos destinados a los supervivientes, quienes en un principio quedaban excluidos de las ayudas reservadas para familiares de fallecidos y equipos de rescate. Su gestión fue reconocida incluso por supervivientes reales que se sentían «víctimas de segunda» ante la opinión pública.
Asimismo, promovió talleres de escritura para trabajar el trauma, espacios que, según reveló la investigación del documental, ella aprovechó para observar cómo se comportan las personas con estrés postraumático y recopilar detalles con los que reforzar su historia inventada.
El terapeuta que no detectó el fraude en cuatro años
El psicólogo Sam Kedem, quien había desenmascarado cerca de 100 casos falsos de personas que intentaban acceder a las ayudas, la trató durante cuatro años sin detectar la mentira. En el documental La Superviviente, Kedem declara por primera vez sobre el caso y admite que su relato le resultó completamente verosímil, con llantos y reacciones emocionales que interpretó como síntomas de un trauma real.
El terapeuta sostuvo que el patrón de conducta de Tania Head corresponde al de alguien que vivió un trauma genuino, posiblemente anterior al 11 de septiembre.
Un documental que busca los grises del caso
El cineasta español Kike Maíllo, junto al guionista Markos Goikolea, dedicó tres años a investigar el caso para el documental La Superviviente, previsto para 2026. Maíllo explicó que el proyecto busca alejarse de la lectura moralizante de «impostora» para explorar tres factores: un deseo de protagonismo y pertenencia ligado a un historial familiar de fraude, un talento comunicativo y de liderazgo genuinos, y la capacidad de ofrecer el relato que la sociedad estadounidense necesitaba en ese momento.
El equipo habló con Esteve Head durante la investigación, aunque decidió no incluir esas conversaciones en el documental. Precisó que tomaron la decisión de camuflar su apellido real y omitir imágenes de archivo en las que pudiera ser reconocida, como medida para no agravar su situación actual: desde que fue expuesta, ha acumulado al menos 12 pérdidas de empleo y lleva una vida muy cerrada junto a su madre.
Por su parte, los supervivientes reales entrevistados por el equipo coincidieron en que, pese a sentirse estafados, la energía y gestión de Tania Head fueron claves para la comunidad. Varios señalaron que tras su desaparición de la vida pública, la asociación se fue disolviendo progresivamente.





