Sylvestre Stallone publicará el 29 de septiembre su libro de memorias The Steps, donde repasa episodios de su infancia y carrera marcados por el abandono y la violencia.
Una crianza marcada por el abandono y los golpes
El actor estadounidense contó en entrevista con The New York Times que de niño fue enviado a vivir a una pensión, donde sus padres lo visitaban aproximadamente una vez al mes. «Mis padres nunca fueron cariñosos, así que esto en realidad era un beneficio comparado con el lugar donde vivía», señaló el actor.
Uno de los recuerdos más dolorosos que describe en el libro ocurrió cuando tenía alrededor de 11 años, al momento de la separación de sus padres. «Recuerdo que me aferré a su pierna, como si literalmente me estuvieran arrastrando», relató sobre el día en que su madre se marchó de casa.
Tras el divorcio, Stallone vivió con su padre, cuya convivencia se caracterizó por explosiones de violencia. El actor detalló que un desacuerdo menor podía terminar en fuertes golpes, e indicó que su padre lo pateó en el estómago en una ocasión por haber comprado el artículo equivocado en el supermercado. «Tenía unas manos muy grandes. Aprendes a agacharte», precisó.
La dureza como etiqueta para algo más oscuro
Stallone reconoció que aquella crianza moldeó su carácter de una manera que él mismo tardó décadas en nombrar con precisión. «En el sentido equivocado, me hizo muy duro. Me hizo muy duro», afirmó. Cuando la periodista le señaló que lo que describía sonaba más a una infancia profundamente alterada que a dureza, el actor aceptó la observación.
«Estoy usando ‘duro’ como una etiqueta masculina para algo mucho más perverso y extraño», respondió Stallone. Explicó además que desde niño aprendió a guardar lo que sentía y que desarrolló una intensa competitividad que trasladó posteriormente a su carrera.
Crisis de ansiedad que lo dejaron de rodillas, en sentido literal
El actor contó que experimentó su primera crisis de ansiedad a los 36 años mientras revisaba material grabado de una película. «Me estoy muriendo, esto es todo, me estoy yendo. Y ¡pum!, caí al suelo. Me arrodillé, gateé, me di la vuelta y terminé en esa sala de cine a oscuras», relató.
Stallone describió que los episodios podían reaparecer años después en los momentos más inesperados, incluso antes de salir en televisión en vivo. También narró una crisis durante una exposición de arte junto a su esposa, Jennifer Flavin, donde sintió que iba a desmayarse entre la multitud. Ella lo ayudó a salir a un callejón, donde él terminó de rodillas.
A pesar de esas experiencias, el actor aseguró que nunca acudió a terapia y que sigue siendo escéptico al respecto. «Lo cubres todo con subterfugios, ideología, esto y aquello intelectual, respiración y meditación, hasta que llega ese momento, tarde en la noche, y ¡puf! Estás exactamente ahí de nuevo», indicó.
Aceptación, no perdón
Cuando la entrevistadora le preguntó si había perdonado a sus padres, Stallone hizo una pausa antes de responder. «He aceptado que son quienes son. Supongo que se podría decir que sí», afirmó, y describió esa relación con su pasado como «una especie de delicado tratado de paz».
El actor agregó una última reflexión sobre cargar con ese peso: «¿Qué vamos a hacer? ¿Caminar por ahí gritándoles a fantasmas?»





