Por qué los relatos de crímenes reales generan tanta adicción, según la psicología
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Por qué los relatos de crímenes reales generan tanta adicción, según la psicología

Siento2.5hace 1d

El cerebro humano está programado para detectar amenazas, lo que explica el auge global de documentales, series y pódcast de crimen real.

Una adaptación evolutiva detrás del fenómeno

La psicología evolutiva vincula el interés masivo por el crimen real con una adaptación del cerebro humano para detectar peligros. Según estudios publicados en la revista científica ScienceDaily, quienes prestaban mayor atención a posibles amenazas tenían más probabilidades de sobrevivir en ambientes hostiles. Ese mecanismo, desarrollado a lo largo de millones de años, sigue activo hoy y orienta a millones de personas hacia noticias negativas y relatos criminales.

Este fenómeno se conoce en la psicología cognitiva como negativity bias o sesgo de negatividad. Implica que la mente procesa, recuerda y reacciona con mayor intensidad ante información amenazante que ante estímulos positivos. Las historias de crímenes, al ofrecer detalles sobre tácticas criminales y mecanismos de manipulación, se perciben como información útil para la autoprotección.

Por su parte, la revista Psychologies Magazine señaló que esta predisposición no es un defecto, sino una estrategia de supervivencia. El cerebro humano está, en sus palabras, «cableado para anticipar amenazas», lo que propicia una mayor atención a situaciones potencialmente peligrosas.

Cuándo el consumo se vuelve un problema

Especialistas consultados por ScienceDaily advirtieron sobre patrones denominados Problematic News Consumption (PNC), que se manifiestan a través de pensamientos negativos predominantes, trastornos emocionales y alteraciones en la vida cotidiana. En una investigación reciente, el 17% de los adultos estadounidenses presentó niveles graves de PNC. Dentro de ese grupo, el 61% indicó sentirse mal con frecuencia.

Un reporte de la misma revista precisó que «la mente actual enfrenta amenazas de múltiples regiones y contextos a diario, lo que desborda los mecanismos de alerta para los cuales evolucionó el cerebro humano». La exposición constante a este tipo de contenidos puede generar fatiga informativa, episodios de estrés y una pérdida progresiva de la percepción de control.

Consumo consciente como alternativa

De acuerdo con expertos citados en los estudios, optar por relatos que incluyan contexto, análisis y herramientas de prevención resulta más favorable que el consumo compulsivo de historias violentas. La gestión activa del consumo mediático surge como una estrategia para proteger la salud mental, especialmente en contextos de alta exposición a contenidos negativos.

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