Arqueólogos del Inrap descubrieron tres vasijas con hasta 43,000 monedas romanas enterradas entre 280 y 310 d.C. en las afueras de Senon, noreste de Francia.
Vasijas selladas con miles de monedas en su interior
Durante la excavación se recuperaron dos vasijas selladas con sus tapas originales y una tercera abierta con tres monedas visibles en su interior. La primera contenía aproximadamente 38 kilogramos de monedas, equivalentes a entre 23,000 y 24,000 piezas. La segunda pesaba cerca de 50 kilogramos.
De la segunda vasija solo se extrajeron unas 400 monedas de la parte superior. Los especialistas estiman que en el fondo podrían conservarse entre 18,000 y 19,000 ejemplares adicionales. El numismático del Inrap, Vincent Geneviève, explicó a LiveScience que el peso de las vasijas permitió calcular la cantidad aproximada de monedas que permanecen en su interior.
Una reserva de ahorro, no un tesoro oculto por conflictos
A diferencia de otros hallazgos similares vinculados a períodos de invasiones o conflictos, los arqueólogos determinaron que este conjunto habría funcionado como una reserva de ahorro a largo plazo para sus propietarios. El Inrap señaló en un comunicado que la ubicación de los depósitos, en salas de estar aparentemente comunes y a una altura muy cercana a la del terreno de la época, reveló que permanecieron fácilmente accesibles para su propietario.
El organismo agregó que en dos casos la presencia de monedas pegadas al borde de las jarras indica que fueron depositadas después de que estas fueron enterradas, cuando el pozo aún no se había llenado de sedimentos. Los especialistas también indicaron que en los límites de Senon ya se habían descubierto anteriormente unos 30 depósitos similares, lo que sugiere que esta práctica era habitual entre los habitantes de la zona durante el período romano.
Monedas acuñadas con rostros de emperadores del Imperio Galo
Entre las monedas identificadas aparecen acuñaciones con los bustos de los emperadores Victorino, Tétrico I y Tétrico II, gobernantes del Imperio Galo, un Estado que existió de manera independiente del Imperio Romano entre los años 260 y 274 d.C.
Los arqueólogos determinaron que las vasijas pertenecían a una vivienda situada en un barrio residencial cuyos habitantes disponían de calefacción por suelo radiante, un sistema característico de algunas casas acomodadas de la época.





