La película sobre racismo filmada en Argentina y censurada por 70 años en EE.UU.
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La película sobre racismo filmada en Argentina y censurada por 70 años en EE.UU.

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Sangre negra, basada en la novela Native Son de Richard Wright, se rodó en Buenos Aires en 1951 tras el rechazo de Hollywood y Europa, y solo pudo verse íntegra en Estados Unidos en 2020.

Hollywood exigió actores blancos para una historia sobre racismo

La película surgió de Native Son, publicada en 1940 por Richard Wright —nieto de esclavos, nacido en Mississippi en 1908— y convertida en el primer best seller escrito por un autor afroamericano en Estados Unidos. La novela narra la historia de Bigger Thomas, un joven negro del South Side de Chicago que mata accidentalmente a la hija de la familia blanca para la que trabaja y queda atrapado en un sistema judicial marcado por la discriminación racial.

Hollywood mostró interés en los derechos, pero impuso una condición que Wright rechazó: que los personajes y actores fueran blancos. Según reconstruyó el politólogo Tomás Trapé en su columna de Infobae a la Tarde, la condición hacía inviable el núcleo de la denuncia. «Imaginate una película que denuncia las políticas raciales de Estados Unidos y la prioridad de Hollywood era actores blancos», señaló.

Tras ese rechazo, Wright buscó apoyo en Europa, pero Francia e Italia también se negaron. Trapé explicó que ambos países atravesaban los primeros años del Plan Marshall y temían que una producción de ese tipo afectara su relación con Washington. «Los mismos países que hoy dan cátedra sobre antirracismo se negaron a prestar un estudio de cine por miedo a perder la billetera norteamericana», afirmó.

Buenos Aires como último recurso y escenario del rodaje

El director francés Pierre Chenal, radicado en Argentina tras escapar del nazismo, convenció a Wright de trasladar el proyecto a Buenos Aires. La mayor parte del rodaje se realizó en los estudios de Argentina Sono Film, donde se recrearon los barrios populares del South Side de Chicago con tal nivel de detalle que durante años numerosos críticos estadounidenses creyeron que esas secuencias habían sido filmadas en esa ciudad.

Un obstáculo adicional obligó a replantear el reparto. Canada Lee, el actor elegido para el papel protagónico, quedó atrapado en Sudáfrica por las restricciones del régimen del apartheid. Frente a esa situación, Chenal convenció al propio Wright de protagonizar la película basada en su novela. «No te pido que actúes, te pido que vivas tu propia pesadilla», le dijo el director, según relató Trapé. Wright terminó siendo novelista, coguionista y protagonista de la misma obra.

Durante su estadía en Buenos Aires, Wright fue invitado por Victoria Ocampo a Villa Ocampo y recibió reconocimiento del ambiente intelectual local. Trapé destacó el contraste: «Mientras en Estados Unidos regía la segregación, en Buenos Aires se lo recibió como una celebridad. Su color de piel no impedía valorar sus obras».

El contenido que la censura estadounidense quiso borrar

La película denunciaba las leyes Jim Crow —el sistema legal de segregación racial que rigió en el sur de Estados Unidos desde fines del siglo XIX hasta los años sesenta— y la llamada «regla de una gota», por la cual cualquier ascendencia africana, por remota que fuera, determinaba la condición legal de una persona como negra. «Una gota de sangre alcanzaba para sufrir las leyes de Jim Crow», precisó Trapé.

Al describir el contexto histórico, el columnista citó el libro Hitler’s American Model, del historiador de Yale James Whitman, para señalar que los juristas nazis estudiaron la legislación norteamericana al diseñar las leyes de Núremberg. «Eso mostraba Sangre negra en 1951, con las leyes Jim Crow en plena vigencia y el macartismo cazando comunistas reales o imaginarios», sostuvo.

El estreno en Argentina se realizó en marzo de 1951 con buena recepción. En Estados Unidos, en cambio, la censura exigió eliminar cerca de ochocientos metros de película —unos treinta minutos de metraje— que incluían escenas de violencia, relaciones interraciales y gran parte del contenido político. Durante décadas, esa versión mutilada fue la única disponible y la que analizó buena parte de la crítica especializada.

Dos argentinos recuperaron los minutos perdidos

La restauración comenzó gracias al trabajo del historiador Fernando Martín Peña, quien localizó una copia argentina de la película, y del antropólogo Edgardo Krebs, cuya investigación permitió reunir los materiales restantes para completarla. «Estados Unidos censuró más de 30 minutos de la película y no fue hasta hace poco que en Argentina se recuperaron los últimos minutos que se habían perdido. Fernando Martín Peña los recupera», destacó Trapé.

Ese proceso hizo posible que Sangre negra se proyectara íntegra en Estados Unidos recién en 2020, casi setenta años después de su estreno en Buenos Aires.

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