En 2010 y 2014, cada selección que recibió el respaldo público del líder de los Rolling Stones quedó eliminada, generando una narrativa viral en redes y medios.
Todo comenzó en Sudáfrica 2010
Durante el Mundial de Sudáfrica 2010, Mick Jagger asistió a varios encuentros y expresó públicamente su apoyo a Inglaterra, Estados Unidos, Brasil y Argentina. A medida que esos equipos fueron cayendo, aficionados y medios comenzaron a vincular sus preferencias con los resultados adversos.
Los cuatro equipos respaldados por el músico perdieron sus partidos. Inglaterra cayó ante Alemania 4-1 en octavos de final; Estados Unidos fue eliminado por Ghana 2-1; Brasil perdió frente a Países Bajos 2-1 en cuartos de final; y Argentina fue goleada 4-0 por Alemania.
Brasil 2014: la narrativa se repite en redes sociales
En el Mundial de Brasil 2014, las redes sociales amplificaron la historia. Jagger publicó un mensaje de buena suerte a la selección inglesa antes de que perdiera 2-1 contra Italia. Luego, durante un concierto de los Rolling Stones en Lisboa, anunció que Portugal ganaría el torneo.
Portugal no logró clasificarse para la segunda ronda. Tampoco lo hizo Italia, luego de que el cantante afirmara en un concierto en Roma que los italianos ganarían su partido crucial de fase de grupos contra Uruguay; Italia perdió 1-0.
El «7-1» y el apodo que le dieron los brasileños
Uno de los episodios más citados ocurrió cuando Jagger y su hijo Lucas asistieron al partido de Brasil contra Alemania en semifinales. Los aficionados brasileños habían vestido figuras de cartón del músico con los colores de Chile y Colombia antes de los partidos contra esos países, pero Brasil avanzó en ambas ocasiones. Cuando Jagger estuvo presente, el equipo anfitrión cayó 7-1 ante Alemania en uno de los resultados más recordados en la historia de los Mundiales.
Tras esa derrota, los brasileños apodaron al músico «El Ángel de la Perdición». La cadena de televisión R7 lo calificó como «el mayor amuleto de la mala suerte de la historia».
Jagger respondió con humor
En una entrevista tras el cierre del torneo, el músico desmintió la narrativa y declaró: «Está bien, asumo la responsabilidad del primer gol alemán… ¡pero no de los otros 6!».





