Kanye West anunciará dos conciertos en San Petersburgo los días 10 y 11 de octubre en el Gazprom Arena, con capacidad para 70,000 personas. Las entradas se agotaron horas después de salir a la venta.
Entradas agotadas en horas para shows de 70,000 personas
Según BBC News, los boletos tuvieron un precio de entre 9,000 rublos (£78) y 160,000 rublos (£1,394). El anuncio se realizó el lunes 17 de agosto.
Los shows en Rusia forman parte de su gira de regreso, que inició en abril en el SoFi Stadium de California y ya incluyó fechas en los Países Bajos y Turquía. En Estambul, el rapero afirmó haber convocado a 118,000 personas, lo que según él rompió el récord de la actuación en estadio más grande.
Reacción en Rusia: que cante canciones tradicionales
El legislador ruso Vitaly Milonov sugirió que West debería interpretar canciones tradicionales rusas en lugar de su repertorio habitual. «Quizás después de esto dejará de hacer sus repugnantes payasadas y se convertirá en una persona normal», agregó Milonov en un video.
Gira marcada por cancelaciones y controversia antisemita
Varios países han cancelado o bloqueado sus presentaciones. El Reino Unido le impidió la entrada, lo que llevó a la cancelación del festival Wireless 2026, donde estaba programado para encabezar las tres noches. Sus shows en Polonia y Suiza también fueron cancelados por el rechazo público, una fecha en Francia fue pospuesta y un concierto en Italia fue retirado por razones de seguridad.
Sin embargo, los conciertos en Albania, España, Portugal y Chicago siguen en pie. En Estados Unidos, el senador de Florida Rick Scott intentó sin éxito que la Tampa Sports Authority cancelara dos shows de Ye en junio, y el alcalde de San Antonio también fracasó en su intento de suspender su concierto del 4 de julio en el Alamodome.
Historial de declaraciones antisemitas desde 2022
La controversia en torno a West se intensificó en 2022, cuando publicó una serie de comentarios ofensivos en redes sociales que provocaron la suspensión de sus cuentas en Instagram y Twitter. Tras esas declaraciones, fue abandonado por su abogado, agencia de representación, sello discográfico y marcas de moda como Balenciaga y Adidas.
En un principio, West se negó a disculparse y llegó a sugerir que los judíos debían «perdonar a Hitler». En 2023 ofreció una disculpa a la comunidad judía y al año siguiente atribuyó su comportamiento al alcohol.
Asimismo, varios exempleados presentaron demandas en su contra. Uno alegó que West afirmó que los judíos «trabajaban juntos para frenarlo»; otro declaró que usaba lenguaje antisemita en el trabajo y elogiaba a Hitler, acusación por la que supuestamente pagó un acuerdo extrajudicial. En 2024, un tercer exempleado lo acusó de ser abiertamente antisemita frente a su personal.
A inicios de 2025, West revocó públicamente su disculpa previa y se declaró «un nazi» en sus redes sociales. Días después señaló que, «tras mayor reflexión», había concluido que no era nazi, aunque poco después publicó imágenes de ropa con esvásticas en su perfil de X. En enero de 2025, publicó un anuncio de página completa en el Wall Street Journal en el que se disculpó por sus comentarios antisemitas y vinculó su comportamiento a problemas de salud mental.





