Un estudio internacional analizó restos óseos y dentales de bebés neandertales hallados en Alemania y encontró que su desarrollo fetal fue similar al de los humanos modernos.
Fósiles raros del sureste de Alemania
La investigación, publicada en la revista Royal Society Open Science, se centró en tres restos neandertales conocidos como Sesselfelsgrotte 1, 2 y 3, hallados en el sureste de Alemania y fechados entre 90,000 y 50,000 años atrás. El equipo fue liderado por Justyna Miszkiewicz, de la Universidad de Queensland en Australia y del Centro de Biodiversidad Naturalis en Países Bajos, junto con Ricardo Godinho, de la Universidad del Algarve en Portugal. El trabajo forma parte del proyecto SHARP, financiado por National Geographic.
Miszkiewicz indicó que los restos fueron desenterrados en Sesselfelsgrotte durante las décadas de 1960 y 1970 y permanecieron en un museo hasta hace unos 20 años, cuando se confirmó que eran neandertales. El registro fósil de neandertales menores de dos años es escasísimo, lo que dificulta reconstruir cómo se desarrollaban en sus primeros meses de vida. Solo se conocen unos pocos individuos de esa edad en todo el mundo.
Tecnología que ve sin destruir
El equipo empleó microtomografía computarizada (micro-CT), una técnica que genera imágenes tridimensionales del interior de los fósiles sin necesidad de cortarlos. Miszkiewicz explicó que mediante esa «microanatomía virtual» lograron identificar patrones en el tejido óseo típicos de un esqueleto fetal en rápido crecimiento. El primer objetivo fue verificar si la estructura interna del hueso del individuo Sesselfelsgrotte 1, probablemente un feto, coincidía con la etapa del tercer trimestre de gestación estimada a partir de medidas externas.
Los huesos largos de Sesselfelsgrotte 1, como el fémur y el húmero, mostraron zonas de mayor compactación que el hueso de la mandíbula y el frontal, lo que sugiere que ciertas partes del esqueleto se desarrollaban más rápido que otras. El crecimiento fetal de ese individuo fue, en términos generales, equivalente al de los humanos modernos. «Estos diminutos restos proporcionan un vistazo increíble a nuestra historia evolutiva humana», señaló Miszkiewicz.
Defecto dental, la evidencia más antigua de su tipo
En los dientes de leche de Sesselfelsgrotte 2 y 3, los escáneres detectaron hipodensidades dentro de la dentina, el tejido calcificado que está debajo del esmalte. Godinho precisó que esas inusuales anomalías corresponden a dentina interglobular, un defecto que aparece cuando la mineralización del diente se interrumpe. Ese tipo de lesión puede apuntar a trastornos como deficiencia de vitamina D, de calcio o problemas en su absorción.
Como esos dientes se forman entre el tercer trimestre del embarazo y el segundo año de vida, el defecto registraría un estrés metabólico muy temprano. El estudio representa la evidencia más temprana conocida de una posible enfermedad metabólica ósea en una especie humana no anatómicamente moderna, con aproximadamente 75,000 años de antigüedad.
Sin embargo, los investigadores fueron cautos: no es posible establecer con certeza la causa de la dentina interglobular en restos fósiles. Asimismo, señalaron que estudios futuros con mayor resolución y métodos combinados serán necesarios para afinar la interpretación del crecimiento temprano de los neandertales y determinar el origen exacto de los defectos dentales observados.





